Ingeniería de experiencias

Céntrate. Céntrate de una vez. Aclárate con lo que vas a hacer con tu vida, y sienta la cabeza. Trabaja seriamente de una vez y gánate el pan, que es lo que te va tocando. Baja de la nube, y, muy importante: QUÍTATE LOS PÁJAROS DE LA CABEZA.

Vaya bombardeo, eh. Menuda explosión de mensajes “positivos” y, ante todo, energizantes… (Nótese la ironía).

He envidiado muchas veces a lo largo de mi vida a aquellos que desde pequeñitos sabían que querían ser médicos, abogados, enfermeros, carpinteros, jueces, profesores, peluqueros, camareros, cocineros y mil cosas más. Los he envidiado porque siempre han tenido clarísimo su camino, y nunca se les objetó que fuera imposible, ni tuvieron grandes quebraderos de cabeza o se preguntaron por qué todo el mundo parecía saber lo que quería ser de mayor, mientras otros no sabíamos por dónde tirar. El mensaje era claro: “ESTUDIA Y SERÁS LO QUE QUIERAS”. Ahora, mejor no digas que quieres dedicarte al deporte, a la música, al teatro, a la danza, o al arte de los museos y al que no está en los museos. ¡Loco! ¡Tarada! O peor: di que, después de estudiar una carrera… Sabes a lo que NO te quieres dedicar. Se montó el caos: ¡INSENSATOS! Estos jóvenes no pisan la tierra. Toda la vida soñando.

Y ya, para rematar, que se te ocurra la genial idea de decir que quieres viajar y conocer mundo. “Pero, a ti, ¿qué se te ha perdido allí?” Y tú no sabes ni qué contestar… Lo que sabes solo es que, allá donde vayas, vas porque hay algo que te está esperando; para llegar en el momento justo, al lugar oportuno y encontrar a las personas precisas… Que son, sin ir más lejos, todas y cada una de ellas; amigos, conocidos y el resto. (Igual que te pasó cuando quisiste cambiar de ciudad y hacer algo nuevo sin necesidad de volar por los aires o atravesar un continente en tren. Pero no nos desviemos…) Si lo piensas:

Qué electrizante es la sensación de mirar hacia el futuro y no ser capaz de vislumbrar nada claro, porque estamos en constante evolución… Y qué aburrido parece que se empeñen en querer crearnos ansiedad por no tener las ideas claras…

Qué tranquilizador es echar una mirada al pasado y reconocerte en cada paso que diste, sin sabotear tus actos ni tus acciones, ni juzgarte por ellos. Y qué cansino resulta, en cambio, que nos recuerden que tenemos que intentar equivocarnos lo menos posible para hacerlo “mejor, imposible“…

Y ya, para rematar, que se te ocurra la genial idea de decir que quieres viajar y conocer mundo. “Pero, a ti, ¿qué se te ha perdido allí?”

Que te muevan el piso las cosas que te pasen. Que un terremoto te haga temblar, te despierte en medio de la noche y ni siquiera sepas distinguir si te lo has imaginado o era real. Que te indignes, que te sientas engañado, que te arañen la fibra y te emociones, que te veas en algún apuro para llegar a fin de mes en algún momento porque no supiste administrarte, que te hagan explotar de rabia (o de risa), que te SORPRENDAS un buen número de veces al día (o, por lo menos, a la semana). Que sigas jugando al escondite con la vida, que es tu eterna compañera y eres tú su perenne seguidor.

Esta vida a la que me refiero es tan fascinante porque nunca sabemos de forma absoluta lo que nos va a mostrar. Siempre tiene palomas dentro de la chistera que simularían ases en la manga, como en un juego de magia. Y también creo que es más fácil ir dejando que los enseñe (cuando a ella le de la santa gana… Ni antes, ni después, por favor; a su ritmo), en vez de encabezonarse en que saque esta carta o aquella, y la ubique en este o en otro lugar. Si ella sola ya sabe trazar los caminos, yo puedo ir concediéndole terrenos, sin tenerle que decir cómo hacer su trabajo (que es ese: ingeniera de experiencias; la muy bohemia…).

Qué electrizante es la sensación de mirar hacia el futuro y no ser capaz de vislumbrar nada claro, porque estamos en constante evolución…

Así que no: no sé qué seré de mayor. Así que, de momento, me quedo siendo bailarina de sensaciones y bailaora de pasiones, actriz de vivencias en carne y hueso, corredora de maratones, soñadora de viajes aún sin realizar e instrumentista de palabras. Disfrutando del sonido que cantan los pájaros esos que, por ahí pueden decir, están en mi cabeza.

Y sigo jugando un rato más con la vida. Sin saber, por ahora, qué me parecerán sus sabores, mágicos y un tanto improvisados…

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9 comentarios sobre “Ingeniería de experiencias

  1. No es malo tener pájaros en la cabeza. Desgraciados los que no los tengan porque nunca tendrán la capacidad de soñar ni de luchar a muerte por sus sueños. Aunque sepan de antemano que son causas perdidas.

lo que mejor sabe es...

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